PAG. 8 *EL ULTIMO ENCUENTRO (EL DIARIO)*

Redacción | 7R

Dos disparos se oyeron;

Uno de los tipo accionó el arma, la sangre cálida y roja corrió por la pierna y el estómago de Ulises, éste se balanceo hacia atrás, pero logro caer de rodillas agarrándose el estómago para luego desvanecerse en el piso, los tipos asustados se fueron del lugar rápidamente, olvidándose de la chica y de Ulises. La niebla cubrió la luz de la luna, mientras la chica poco a poco reaccionaba, despertó, se cubrió el cuerpo y un poco mareada por los golpes en su cuerpo corrió hacia donde convalecía Ulises y trato de animarlo, pero fue en vano estaba demasiado débil, entonces Intento buscar en la mochila algún teléfono pero no encontró nada, así que decidió buscar ayuda…y en unos 10 minutos el lugar ya estaba inundado de policías y la ambulancia hacia su presencia…

-Ulises, Gracias por haber actuado de esa forma, eres admirable!!! –Le dijo Danna. -Y me he dado cuenta lo mucho que aún me amabas en ese momento, pude sentirlo en tus labios cuando pronunciabas cada detalle de ese terrible momento, -Perdóname por no haber estado ahí contigo cuando más necesitaste.

Un nudo en la garganta se apodero de Ulises, pues no dijo nada, solo contemplo la mirada nítida de Danna que se deshacía al verlo tan frágil.

-Lo siento quizás no debí contarte esto, pero lo hice, pues me trae malos recuerdos, me siento mal cuando lo hago y más por los momentos que atravesaba en ese entonces, tu ausencia me dolía más que aquel disparo en mi estómago, Esa lección me dejo en claro que no hay mejor momento, que el que se debe vivir Hoy, como si este fuese el ultimo día en nuestra existencia, Que no debemos permitir a la tristeza entrar en nuestra alma, porque hay peores cosas que pasan en el mundo, mi vida tomo otro sentido y comencé a ver las cosas de otra manera.

Danna no aguanto más y lo abrazo hasta sentir su aroma en su cuerpo, lo miro fijamente de perfil, cuando de los Ojos de Ulises salían lagrimas que recorrían sus mejillas, bajó la cabeza hacia el piso, y –Pensó para sí, -Quizás hice las cosas mal, Lo reconozco, ahora tengo que solucionarlo.

Ulises sin comentar nada más, intento secarse las lágrimas, pero las manos suaves de Danna interfirieron, ella deslizo por el rostro de Ulises una pañoleta color naranja con la imagen de Danna y su mama abrazadas sonriendo rodeadas por un marco de flores, algo que sorprendió a Ulises, así que la regreso a ver, suspiro y le pregunto?

¡Es increíble que aun tengas esa pañoleta, ha pasado tanto, -Pensé que ya te habías deshecho de ella, -Le dijo Ulises.

Autor | Armando Santana

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